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Un Mensaje a la Conciencia

Christian Talk

Populares programas de 4 minutos que comienzan con una anécdota o historia y terminan con una aplicación moral y espiritual. Se han transmitido de lunes a sábado durante más de 40 años. Actualmente se difunden más de 4 mil veces al día en 30 países en la radio, la televisión y la prensa, y ahora via Internet en Conciencia.net.

Location:

Costa Mesa, CA

Description:

Populares programas de 4 minutos que comienzan con una anécdota o historia y terminan con una aplicación moral y espiritual. Se han transmitido de lunes a sábado durante más de 40 años. Actualmente se difunden más de 4 mil veces al día en 30 países en la radio, la televisión y la prensa, y ahora via Internet en Conciencia.net.

Language:

Spanish

Contact:

Asociación Hermano Pablo Box 100 Costa Mesa, CA 92628 9499227501


Episodes
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Algo explicable, pero no disimulable

4/17/2024
(Víspera del Día Internacional de los Monumentos y de los Sitios) Cuando era presidente del Consejo de Ministros, don José Sánchez Guerra recibió la noticia de que el Ayuntamiento de un pueblo vecino había decidido, por unanimidad, darle su nombre a una plaza. El anciano político, cargado de años de experiencia, se quedó pensativo un rato y luego, con una sonrisa dibujada en el rostro, contestó en estos términos: «Miren ustedes, les agradezco el honor que me hacen; pero me molestaría mucho que, en un cambio de gobierno cualquiera, se le antojase a alguien echar mi nombre por la borda y dedicar la plaza a cualquier otro hombre político. Les sugiero que, para mayor seguridad, el nombre sea PLAZA DEL PRESIDENTE DEL CONSEJO DE MINISTROS, y así servirá siempre.» En su comentario al respecto, el historiador español Carlos Fisas explica que decidió incluir esta anécdota en su obra titulada Historias de la historia debido a los cambios recientes que se habían dado en los nombres de las calles de ciudades y pueblos de España. Él dice que quienes hacen los cambios alegan que contribuyen a terminar con los odios y a lograr la hermandad de todos los españoles. Pero él no está de acuerdo con ese punto de vista. «Si se quiere de verdad terminar con los rescoldos de nuestra guerra civil —sostiene Fisas—, lo lógico es que al lado de una avenida del Generalísimo Franco hubiese otra dedicada a don Manuel Azaña, y junto a la plaza del General Miaja se encontrase la calle del General Mola. Lo demás —concluye el autor español— es puro revanchismo. Explicable, sin duda, pero no disimulable.» Lo que Fisas tal vez esté dando por sentado, pero que no sobra decir, es que la verdadera hermandad en la raza humana, ¡que todavía a estas alturas de la civilización hace tanta falta!, comienza en el corazón. Al hombre lo podemos desarmar de toda arma mortal y hasta de títulos y nombres que ofenden a determinados grupos, pero si no vamos al meollo del problema —el corazón humano—, no lograremos nada que perdure. Si no contrarrestamos la causa, no eliminaremos el efecto. Y la causa es un corazón contaminado del odio, del egoísmo y de toda clase de inmundicia. La única solución la tiene Dios. Sólo Él puede purificar ese corazón sin igual que creó. La buena noticia es que Dios no sólo puede, sino que quiere purificar nuestro corazón, cambiándole el aceite con una transfusión completa. Basta con que clamemos a Él como lo hizo el rey David después de llegar al colmo del egoísmo, consciente de que Dios no desprecia al corazón quebrantado y arrepentido: «Ten compasión de mí, oh Dios, conforme a tu gran amor; conforme a tu inmensa bondad, borra mis transgresiones. Lávame de toda mi maldad y límpiame de mi pecado.... Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio.... Purifícame con hisopo, y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve.» Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net Historias de la historia

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¿«Está bien internarla en un hogar de ancianos»?

4/16/2024
En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos: «Mi madre ya es anciana y requiere cuidados especiales. Mis hermanas y yo hemos tratado de [cumplir con ese deber], pero yo quisiera tenerla conmigo siempre. Soy casada y tengo dos hijos.... »Una de mis hermanas me ha aconsejado llevarla a un hogar de ancianos donde la cuiden, pero no estoy de acuerdo. Considero que nosotras sus hijas podemos cuidarla aún. Me gustaría saber si está bien internarla en tal hogar, o si tenemos la responsabilidad como hijas de honrar a nuestros padres mientras estén aquí en la tierra. Nuestra madre fue una mujer que nos sacó adelante a todas.» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimada amiga: »Lamentamos tener que decirle que no hay una respuesta que sea necesariamente correcta o incorrecta para lo que usted quisiera saber. Si bien es cierto que los Diez Mandamientos dicen que debemos honrar a padre y madre, la honra consiste en mucho más que el lugar donde deben vivir. »Hay varios factores que contribuyen a que sea imposible definir la honra de tal manera que se aplique a todo tiempo y a toda cultura a través de la historia.... Aun hoy, en distintas regiones del mundo y de ciertos países, las circunstancias no son iguales. Por lo general, los que viven en zonas rurales tienen espacio para que vivan juntas varias generaciones, mientras que los que viven en las ciudades pudieran tener que vivir a duras penas en apartamentos muy pequeños.... »Las familias difieren además en cómo están compuestas.... Algunos se han casado y tienen hijos que aún viven con ellos, mientras que otros tienen hijos que viven por su propia cuenta. Algunos de estos ambientes familiares son mejores que otros para los ancianos. »Debido a todas esas diferencias y otras más, no tiene sentido afirmar que todos los hijos deben turnarse para que sus padres ancianos vivan con ellos. Sin embargo, lo ideal es que cada hijo e hija sea responsable de aportar sustancialmente, ya sea tiempo, dinero o ambas cosas. El honrar a padre y madre consiste en preocuparse por ellos, ser considerados y compasivos, y mantenerse involucrados. »Hay padres y madres que prefieren vivir en un lugar aparte de sus hijos adultos, donde hay atención constante y servicios médicos a su disposición. Cuando esa clase de hogar está disponible y es asequible económicamente, los hijos y las hijas de esos padres pueden aun así preocuparse por ellos, ser considerados y compasivos, y mantenerse involucrados. »Muchas circunstancias de la vida pueden ser justas sin ser iguales. Es mejor que no trate de comparar el valor de sus esfuerzos o de su apoyo económico con el de sus hermanas. Demuéstrele a su mamá la honra que usted siente por ella, sin que importe si sus hermanas hacen lo mismo.» Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 795. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net

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El fútbol y las profecías de mal agüero

4/15/2024
(13 de abril: Aniversario de la Muerte de Freddy Rincón) «Todo el mundo sabe que da mala suerte pisar un sapo, pisar la sombra de un árbol, pasar por debajo de una escalera, sentarse al revés, dormir al revés, abrir el paraguas bajo techo, contarse los dientes o romper un espejo. Pero en los dominios del fútbol, esa lista se queda muy corta», dice el escritor uruguayo Eduardo Galeano en su obra titulada El fútbol a sol y sombra, en la que hace un nostálgico recorrido de la historia del fútbol y de sus mejores exponentes en 151 capítulos breves. «Una noche de mucha lluvia, mientras moría el año 1937, un hincha enemigo enterró un sapo en el campo de juego del club Vasco da Gama, y lanzó su maldición: ¡Que el Vasco no salga campeón en doce años! ¡Que no salga, si hay un Dios en los cielos! »Arubinha se llamaba este hincha de un cuadro humilde, que el Vasco da Gama había goleado 12 a 0. Escondiendo un sapo, de boca cosida, en tierras del vencedor, Arubinha estaba castigando el abuso. »Durante años, hinchas y dirigentes buscaron el sapo en la cancha y en sus alrededores. Nunca lo encontraron. Acribillado de pozos, aquello era un paisaje de la luna. El Vasco da Gama contrataba a los mejores jugadores de Brasil, organizaba los equipos más poderosos, pero seguía condenado a perder. »Por fin, en 1945, el club ganó el trofeo de Río [de Janeiro] y rompió la maldición. Había salido campeón, por última vez, en 1934. Once años de sequía: »—Dios nos hizo un descuentito —declaró el presidente [refiriéndose a que faltaba un año para que se cumplieran los doce años de la maldición].» Y a propósito de los pronósticos de infortunio, Galeano también cuenta la siguiente historia: «Freddy Rincón, el gigante negro de la selección de Colombia, defraudó a sus numerosos admiradores en el Mundial del 94. Él jugó sin poner ni un poquito de entusiasmo. Después se supo que no había sido un problema de falta de ganas, sino de exceso de miedo. Un profeta de Buenaventura, la tierra de Rincón en la costa colombiana, le había cantado los resultados del torneo, que se dieron exactamente como predijo, y le había anunciado que se rompería una pierna si no tenía mucho, mucho cuidado. “Cuídate de la pecosa —le dijo, refiriéndose a la pelota—, y de la hepática, y de la sangrienta”, aludiendo a la tarjeta amarilla y a la tarjeta roja de los árbitros.» Lo cierto es que hay una explicación lógica para estos dos casos que cuenta Galeano. Ambos son ejemplos de profecías de mal agüero que se cumplen debido a la convicción negativa de las personas aludidas o de su manera fatal de ver las cosas, y mediante actos conscientes o inconscientes de su parte. Sin embargo, es importante reconocer que las profecías de buen augurio también se cumplen, y por las mismas razones. Así como se cumple el decirse uno mismo: «Es probable que yo tenga un día pésimo», también se cumple el profetizarse: «¡Me espera un día buenísimo!» Más vale entonces que todos, tanto los astros del deporte como el público que los aplaude, nos unamos al sentimiento del salmista de Israel y digamos: «Este es el día que ha hecho el Señor; gocemos y alegrémonos en él.» Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net El fútbol a sol y sombra

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Diez años con suegro alcohólico y suegra buscapleitos

4/13/2024
En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos: «Soy una madre de dos bellos hijos, y casada por doce años. Pero tengo un dolor en el corazón con mi cónyuge. »Viví diez años con mis suegros. Fueron unas personas muy malas conmigo: mi suegro, alcohólico, y mi suegra, chismosa y buscapleitos. »Mi esposo nunca me defendió, nunca hizo nada para salir de ahí.... Ahora vivimos solos, pero el dolor está latente porque mi esposo nunca cumplió su rol. ¡Necesito tener paz!» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimada amiga: »Sentimos mucho que no tenga paz. Era de suponer que el haberse mudado de la casa de sus suegros le hubiera traído la paz que tanto anhela. »Usted dice que su esposo nunca hizo nada para salir de aquella casa, y sin embargo ahora los dos están viviendo solos. ¿Cómo sucedió eso? ¿Acaso logró usted reunir los recursos necesarios por sí sola? ¿Lo convenció de que dejara a los padres sin que él lo quisiera? Como no sabemos lo que sucedió, sólo podemos suponerlo. »De cualquier manera, no importa lo que haya llevado a que usted y su familia se mudaran de la casa de sus suegros, ya que lo hecho, hecho está. Eso ahora corresponde al pasado, y usted tiene la oportunidad de crear el futuro que siempre ha soñado.... »Lamentablemente, lo que usted está sintiendo la está desviando de lo que le conviene. Tal como hemos dicho muchas veces, no puede uno fiarse de los sentimientos. Es que estos vienen de los pensamientos, y con frecuencia los pensamientos son parciales o hasta mal informados. »En el caso suyo, usted tuvo diez largos años para elaborar en sus pensamientos un juicio contra su esposo, y esos pensamientos no han dejado de estar amontonados en su mente, a pesar de que ya no están viviendo con sus suegros. Día tras día usted ha estado examinando mentalmente la “evidencia” que tiene, repasando una y otra vez cada ofensa de la que considera culpable a su esposo. Ese examen ha estado ocupando mucho espacio en su mente, y no le queda tiempo para recordar todas las cualidades positivas de su esposo ni para estar agradecida por todo lo bueno de lo que usted sí disfruta. »La paz es una decisión que se toma. Usted puede optar por rechazarla al recordar de continuo los defectos de su esposo, u optar por perdonarlo y aceptarlo tal como es, concentrándose en sus buenas cualidades y recordando por qué decidió casarse con él. »Para curar la falta de paz que usted siente, el apóstol Pablo formuló una receta al enseñar que debemos llenar nuestra mente de pensamientos buenos y dignos de admiración y de elogio. Si de veras desea tener paz, le recomendamos que siga esa fórmula.» Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se ingresa en el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 666. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net

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«El primer beso»

4/12/2024
(Víspera del Día Internacional del Beso) Yo ya me despedía... y palpitante, cerca mi labio de tus labios rojos, «Hasta mañana», susurraste; yo te miré a los ojos un instante, y tú cerraste sin pensar los ojos, y te di el primer beso: alcé la frente iluminado por mi dicha cierta. Salí a la calle alborozadamente mientras tú te asomabas a la puerta mirándome encendida y sonriente. Volví la cara en dulce arrobamiento, y sin dejarte de mirar siquiera, salté a un tranvía en raudo movimiento; y me quedé mirándote un momento y sonriendo con el alma entera, y aún más te sonreí... Y en el tranvía a un ansioso, sarcástico y curioso, que nos miró a los dos, con ironía le dije poniéndome dichoso: «Perdóneme, señor, esta alegría.» Titulado «El primer beso», este poema es uno de los favoritos de quienes hemos tenido la dicha de disfrutarlo por escrito o declamado, sobre todo a los que nos encanta lo romántico y tenemos en alta estima a su autor mexicano Amado Nervo, considerado el poeta del amor puro y sincero. ¡Qué bien le viene al corazón recordar su primer beso, y más aún como manifestación de un primer amor febril y a la vez inocente! ¡Y qué bien que en estos versos el autor ocupe solamente los primeros seis para describir ese primer beso que le dio a la encantadora joven de sus sueños, mientras que dedica los catorce versos siguientes a una descripción apasionada de la dicha que sintió como resultado! No hay duda de que lo que más le importa a Nervo es representar la incomparable alegría que le produjo aquella experiencia inolvidable. Algo parecido sucede con respecto al primer amor que experimentamos cuando comenzamos a cultivar una relación íntima con Dios. Para que podamos tener esa relación, es necesario derribar la barrera del pecado que nos ha separado de Él. Pero gracias a Dios, Él nos ha venido cortejando con el fin de mostrarnos que nos ama tanto que envió a su Hijo Jesucristo al mundo para pagar el castigo de nuestro pecado al morir en nuestro lugar. Lo único que pide de nosotros es que aceptemos esa prueba de su amor infinito, confesándole nuestros pecados y pidiéndole perdón. Ese es el momento del primer beso espiritual, que es como el primer beso físico en el sentido de que es la señal que demuestra que el amor es correspondido. Y como resultado, la dicha que siente Dios se desborda hasta llegar al cielo, donde Él se alegra junto con sus ángeles. Jesucristo mismo describe lo que ocurre al afirmar que hay más alegría en el cielo por un solo pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentirse. En realidad, no debiera extrañarnos en absoluto semejante alegría celestial. Cuando correspondemos al amor de Dios con el primer beso espiritual de arrepentimiento de nuestro pecado, Él no puede menos que alegrarse por otra muestra de que no fue en vano el sacrificio de Jesucristo por nosotros. Y al observarlo, nosotros no podemos menos que decir: «¡Gracias, Señor, por esa alegría!» Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net 200 Poemas de Amor, Vol. 2

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«¿Podría haber otra oportunidad?»

4/11/2024
En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue: «Tengo una novia y nos congregamos en una misma iglesia. Siento que la amo mucho.... Hemos estado saliendo y, en una de esas, caímos. En realidad, no tuvimos relaciones sexuales, pero sí nos hemos tocado. Me da mucha vergüenza decirlo así.... Le fallé a Dios. Me siento culpable y muy mal por faltarle el respeto a ella. Yo me quiero casar con ella.... »¿Será que podría haber solución para acercarme a Dios? ¿Y será que podría haber solución con mi novia? ... ¿Podría haber otra oportunidad? La verdad, amo a mi novia.» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimado amigo: »Solamente los que están familiarizados con las leyes de Dios comprenderán por qué se siente usted culpable. Los que conocen la Biblia, como usted, saben que Dios diseñó las relaciones sexuales de modo que se dieran sólo entre un hombre y una mujer que se han comprometido en matrimonio. Como usted aún no está casado, sabe que quebrantó la ley de Dios al tener esa intimidad con su novia, y eso es lo que está haciendo que se sienta culpable. »Algunos pudieran pensar que se siente culpable debido a lo vengativo que es Dios. Piensan que demanda demasiado de sus seguidores, y que no tiene nada de malo la actividad sexual antes del matrimonio. Piensan que Dios simplemente quiere vengarse porque usted lo enojó. »A diferencia de ellos, usted sabe que Dios lo ama y que sus leyes divinas están diseñadas para protegerlo. Así como los niños están protegidos por una cerca alrededor de un parque, los seguidores de Dios lo están por la cerca virtual que consiste de sus leyes. Cuando usted y su novia decidieron poner su confianza en Dios y seguirlo, también decidieron esforzarse al máximo por obedecer sus leyes. »Sin embargo, no hay persona alguna que pueda siempre cumplir con todas las leyes de Dios. El apóstol Pablo enseñó que todos nosotros somos pecadores y que cada uno quebranta las leyes divinas. Los que somos seguidores de Cristo tratamos de pecar cada vez menos con el paso del tiempo. Cuando aun así pecamos, volvemos a pedirle a Dios perdón, en el nombre de su Hijo Jesucristo, y comenzamos de nuevo. »Lamentablemente, si bien Dios nos perdona, Él no elimina las consecuencias de nuestro pecado. Una de las consecuencias del pecado sexual es que el cerebro emite las hormonas que producen placer, y una vez que uno ha experimentado esas hormonas, es sumamente difícil portarse como si nunca hubiera sucedido. »Por eso, si usted sabe que esta es la mujer con la que quiere casarse, y si los ingresos de ambos bastan para que vivan por su cuenta, entonces le recomendamos que se casen lo más pronto posible.... Si no... entonces la única solución es decidir no volver jamás a estar juntos solos en un lugar privado.» Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 794. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net

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«La cripta de la civilización»

4/10/2024
Era el 28 de mayo de 1940. El doctor Thornwell Jacobs, presidente del Centro de Enseñanza de la Universidad de Alabama, procedió a cerrar y sellar la llamada «Cripta de la civilización» en la ciudad de Atlanta, Estados Unidos. En esa cripta se guardaron todos los datos científicos, históricos, sociológicos y políticos del mundo de entonces. Se guardaron colecciones de enciclopedias; libros reproducidos en microfilm; cintas magnetofónicas de las primeras que hubo en el mundo, una de ellas con la voz del presidente Roosevelt; música; herramientas; objetos de arte; curiosidades y millares de otros objetos. La cripta se cerró para ser abierta después que pasaran 6.181 años, es decir, el mismo lapso de tiempo transcurrido desde que existen datos históricos hasta el año 1940 en que se cerró la cripta. Antes de que sellaran la cripta, el doctor Jacobs afirmó: «Los hombres que vivirán dentro de seis mil años habrán aprendido a superar todas nuestras dificultades actuales. Habrán vencido el cáncer, la tuberculosis y la demencia. Y habrán aprendido a evitar las guerras y las dictaduras. Pero lo más fascinante —concluyó— es que habrán aprendido a comunicarse directamente con los muertos, y tal vez hasta con Dios.» Sin duda a los que estaban allí aquel día esas declaraciones del eminente catedrático les parecieron tan factibles como proféticas. Esa suele ser la actitud general ante tales actos solemnes. Pero en la actualidad la perspectiva optimista de Jacobs está en tela de juicio. Tal vez la humanidad viva otros seis milenios, aunque las profecías bíblicas dan a entender que se acerca el fin del mundo. Y quizá la raza humana, si logra sobrevivir tanto tiempo, aprenda a curar el cáncer, la demencia y las demás enfermedades. Y también tal vez los hombres aprendan a evitar las guerras y las dictaduras, aunque todo parece indicar que en este aspecto no hemos mejorado, sino que vamos de mal en peor. Pero, en definitiva, para hablar con Dios no es necesario llegar a tanto. Lo cierto es que desde hace seis mil años Dios no ha dejado de hablar con nosotros. Nos habla en su Palabra, conocida como la Santa Biblia; nos habla por conducto de nuestra conciencia; nos habla mediante la naturaleza misma y, sobre todo, nos habla por medio de su Hijo Jesucristo. Hoy mismo, en este mismo instante, podemos comunicarnos con Dios. Basta con que nos recojamos un momento en el templo de nuestra alma y nos dirijamos a Él con toda confianza. «Acerquémonos confiadamente al trono de la gracia —nos invita el escritor a los Hebreos— para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos.» Hablemos con Dios. Contémosle nuestras victorias y nuestros fracasos, y veremos que, lejos de hacernos esperar seis mil años, nos responderá en seguida. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net

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«Mi esposa me desprecia y me finge amor»

4/9/2024
En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos autorizó a que lo citáramos, como sigue: «He tomado la determinación de suicidarme porque siento que he perdido todo. Tengo treinta años de casado. Trabajé mucho y fui un déspota con mi esposa, pero nunca fui un irresponsable. Logré educar a mis cinco hijos.... »No teníamos ni dos años de casados [cuando] descubrí que mi esposa me [fue infiel] con su jefe de trabajo.... La perdoné, pero ahora ella me desprecia, y siento que me finge amor.... Que Dios me perdone, pero sólo muerto pienso que dejaré de sufrir...» Este es el consejo que le dimos: «Estimado amigo: »Usted sabe que el suicidio no es la solución, y por eso decidió contarnos su caso. El suicidio deja un estigma y causa una herida emocional en todos los miembros de la familia del suicida. Estamos seguros de que usted no quiere hacerles eso a sus hijos después de tanto esfuerzo que hizo por educarlos. Ni quiere privar a sus nietos de un abuelo que los ama y que tiene mucho que aportar a la vida de cada uno de ellos. »Nosotros no somos médicos, pero nos parece que sus palabras revelan que es probable que usted esté sufriendo de una depresión clínica. Este tipo de depresión puede deberse a un desequilibrio químico en su cuerpo que normalmente requiere medicamentos y consejería para mejorarse. Le instamos a que consulte a un médico y le diga cómo se siente. No deje de decirle que ha considerado el suicidio.... »Comprendemos que tiene problemas conyugales difíciles, pero la causa de su desesperanza es la depresión. Lo animamos a que lea el libro de Eclesiastés en la Biblia. Se basa en la vida de un rey en Jerusalén, identificado como “el Maestro”, que parece haber sufrido la misma desesperanza que siente usted. Él dice: “¿Qué gana el hombre con todos sus esfuerzos y con tanto preocuparse y afanarse bajo el sol? Todos sus días están plagados de sufrimientos y tareas frustrantes, y ni siquiera de noche descansa su mente. ¡Y también esto es absurdo!” Pero antes del fin del libro, el Maestro reconoce que una relación con Dios es la solución para encontrar la esperanza que necesita para seguir viviendo. Es Dios quien puede darle sentido a la vida y darnos fuerzas para afrontar las luchas de hoy y de mañana. »La depresión oculta los aspectos positivos de su vida y resalta los negativos. Usted puede contrarrestar esa fuerza destructiva al hacer una lista de todas las cosas por las que está agradecido y al leerla varias veces al día. Comience la lista anotando los beneficios esenciales de que disfruta, tales como alimentos, vivienda y protección. Muchos en este mundo carecen hasta de esas necesidades básicas. Incluya en la lista el hecho de que usted puede leer y escribir y hasta tiene una ventana al mundo por Internet. Y no olvide anotar en la lista la bendición de tener cinco hijos saludables. »Le deseamos lo mejor, »Linda y Carlos Rey.» El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa el enlace que dice: «Caso 86» dentro del enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos». Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net

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¿Bomba o perfume?

4/8/2024
Ocurrió en Nápoles, Italia. Roberto Bernori, joven de veintidós años de edad, se acercó a la ventanilla de un banco. Allí, sigilosamente, le mostró al cajero un pequeño paquete y le dijo: «Es una bomba. ¡Déme todo el dinero que tenga!» El cajero, sorprendido, no sabía qué más hacer, así que le entregó a Roberto treinta millones de liras italianas, equivalentes a veintitrés mil dólares. El joven salió tranquilamente del banco, arrojó el paquete a un basurero, y se echó a correr hasta perderse en la multitud. ¿Qué pasó con la bomba? El paquete no contenía ninguna bomba. Era sólo perfume francés, cuidadosamente empaquetado y amarrado. «Hasta un perfume sirve de arma en estos tiempos», reflexionó el juez. Así como un perfume puede disfrazarse de bomba, también una bomba puede hacerse pasar por perfume. Eso, lamentablemente, sucede con frecuencia en sentido figurado, pues hay muchas cosas atractivas y perfumadas que huelen bien y sin embargo destruyen al usuario por tratarse de bombas. Por ejemplo, en los avisos comerciales el tabaco y el licor se recomiendan por su buen aroma y sabor. Pero ¿quién no sabe que ambos son productos nocivos para el cuerpo y la mente, que los pueden destruir como una bomba de tiempo? Una mesa bien servida, con sabrosas carnes bien sazonadas, puede parecer una delicia. Pero quizá contenga mucho más colesterol del que puede soportar nuestro cuerpo, y se convierta en una bomba biológica. Una hermosa mujer puede perfumarse con el más exquisito perfume francés y dejar una estela de frescor en el escritorio de un admirado hombre de negocios. Pero ese perfume puede detonar, como una bomba trampa, y convertirse en hedor de muerte si produce un encuentro que resulta en adulterio. El engaño, el artificio, la trampa y la mentira nos rodean en todas partes y se disfrazan de fragantes perfumes. En el peor de los casos, esos disfraces llegan a ser tan convincentes que lo que nosotros pensamos que es arrebato, alegría o vida puede estallar y resultar en muerte. El sabio Salomón estaba muy consciente de la importancia de esta verdad. Tanto es así que en el libro de los Proverbios incluyó no sólo una vez, sino dos veces, el siguiente proverbio: «Hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero que acaban por ser caminos de muerte.» En otras palabras, el perfume que nos tiene atolondrados puede ser todo lo contrario: ¡una bomba fétida que contiene además gases tóxicos! El Único capaz de protegernos de las bombas armadas por los cinco sentidos y el corazón es Jesucristo, el Hijo de Dios. Con Él como Señor, Maestro y Dueño de nuestra vida, podemos estar a salvo. No nos dejemos engañar. Pongamos nuestra vida en sus manos. De hacerlo así, Cristo nuestro Salvador nos librará de toda bomba que pretenda ser perfume. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net

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«Mi papá se ha puesto muy violento»

4/6/2024
En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos: «Hace unos meses me mudé a otro país para vivir con mi papá. Tengo veintidós años, y mis padres se divorciaron hace veinte años.... »Mi papá ya hizo su vida con otra mujer, pero aun así sigue odiando a mi mamá. Desde que me mudé a la casa de él... se ha puesto muy violento. No me ha llegado a pegar, porque mi madrastra ha intervenido; pero me ha dicho que, si él quiere, así como me dio la vida me la puede quitar.... »Él me dice que soy una manipuladora y mentirosa como mi mamá, y esto me está afectando mucho porque ya ni siquiera sé quién soy. »Sé que debo honrar a mi padre, pero lo único que quiero es regresar a mi casa... porque le tengo miedo.» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimada amiga: »Nos conmueve su caso, y sentimos mucho lo que ha sufrido. Sin embargo, ¡le tenemos buenas noticias! Usted debe hacer exactamente lo que dice que quiere hacer, que es regresar a casa. Le instamos a que lo haga de inmediato, alejándose de su padre abusivo lo más pronto posible. »Lo más prudente es que haga los planes para el viaje, pero que luego espere hasta el momento de partir para contárselo a su padre.... Si usted cree que su madrastra es digna de confianza, puede pedirle a ella que la ayude a hacer los arreglos en secreto. »Usted está confundida en cuanto al verdadero sentido de honrar. Es cierto que los Diez Mandamientos dicen que debemos honrar a nuestros padres, pero honrar nunca quiere decir que debemos tranquilamente ser el objeto de abuso físico y emocional. Debido al deseo que tiene de hacer lo correcto, usted se ha expuesto a un grave peligro. »Jesucristo afirmó que el mandamiento más importante es que amemos a Dios con todo nuestro corazón, todo nuestro ser y toda nuestra mente. Pero Cristo luego dijo que el segundo mandamiento en importancia es que amemos al prójimo como a nosotros mismos.... ¿Quiere eso decir que debemos permitir que nos robe toda la comida de la mesa en que cenamos como familia cada noche? ¡Claro que no! Nuestro prójimo tiene la responsabilidad de proveer para su propia familia y de abstenerse de robar la comida nuestra. El amor no requiere que permitamos que se nos maltrate. »Así mismo, el honrar a su padre no requiere que usted permita que él la maltrate. Le recomendamos que lea el Caso 518 en www.conciencia.net a fin de considerar más a fondo el significado de honrar durante las diversas etapas de la vida. »Ni el amor ni la honra requieren que dejemos que la maldad forme parte de nuestra vida. Su padre no tiene derecho alguno de quitarle a usted la vida, y en definitiva no debe usted quedarse en ningún lugar donde corra peligro de que eso suceda.» Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 665. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net

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¿Qué hacer cuando el piloto se muere?

4/5/2024
Tranquilo iba el vuelo en la pequeña avioneta Cessna. Era el anochecer y se acercaban a Flagstaff, Arizona. En el avión iban el piloto William Graham, y un pasajero, amigo suyo, Mateo Kornblum. Todo iba normal cuando, de repente, William Graham se llevó una mano al corazón. «No me siento bien», alcanzó a decir. En seguida se desmayó. Kornblum logró apartar al piloto de los controles y tomar él mismo los del lado suyo. Pero Kornblum nunca antes había pilotado un avión. ¿Qué iba a hacer? La oscuridad se acercaba, estaban entre montañas, y él no sabía nada de aviones. Kornblum se había dado cuenta de cómo su amigo William, el piloto, manejaba la radio, y en seguida dio aviso de que su piloto se había desmayado. La respuesta fue inmediata. «No se aflija. Desde acá recibirá instrucciones.» Así fue. Kornblum prosiguió a describir la posición de todo en el tablero, y sistemáticamente fue recibiendo instrucciones. En cierto momento oyó otra voz, pero no la del aeropuerto. Era la voz de Julio, que volaba a su lado en otra avioneta. Julio fue describiendo, paso a paso, cómo hacer descender el avión sobre la pista, y así sucedió algo que Kornblum nunca creyó poder hacer: aterrizó sano y salvo. Lo que Kornblum no sabía era que su amigo, William Graham, había muerto. Debe de ser horrible volar en una pequeña avioneta cuyo piloto ha muerto, sin saber uno cómo pilotarla. ¿Qué hacer? Tres cosas hizo Kornblum: sintonizó la radio, siguió las instrucciones y tuvo fe en el piloto que volaba a su lado. ¿Qué hacer cuando algo imprevisto y grave nos sucede en la vida? El incendio de la casa. Un accidente de tránsito. Un naufragio en alta mar. ¿Qué podemos hacer? ¿Qué hacer cuando descubrimos la infidelidad de nuestro cónyuge, cuando comprobamos que un hijo es drogadicto, cuando, por desfalco de un socio, todo el negocio se viene abajo? ¿Qué hacer? ¿Reaccionar con violencia? ¿Armarnos de un revólver? ¿Escapar al alcohol? Nada de eso es necesario. Todos tenemos un piloto inmortal para guiarnos. Ese piloto es Jesucristo. Él puede, con toda calma, librarnos del mal. Pero tenemos que hacer lo que hizo Kornblum: mantener la sintonía con Dios en oración, atender a las instrucciones de su Palabra, la Biblia, y tener fe en Él. Confiemos en Dios. Los que están en las manos de Dios nunca se desesperan. A los que confían en Él, Dios les da su gracia para sobrevivir a cualquier calamidad. Hermano Pablo Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net

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«Hasta que no haya concluido el papeleo legal»

4/4/2024
En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue: «Conocí a una mujer separada de su esposo, pero cuyo matrimonio aún no ha sido anulado a pesar de adulterio de parte de él. ¿Será posible tener una estabilidad sentimental con ella?» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimado amigo: »Es muy sabio de su parte preguntarse esto antes de darse el lujo de cortejar a esta mujer. Muchas personas consideran que la separación es lo mismo que el divorcio o la anulación, pero es obvio que usted sabe que hay diferencias fundamentales. »Es muy común que personas separadas comiencen a salir con otras a pesar de estar aún casadas. Pero también es común que las personas separadas se reconcilien y vuelvan a juntarse después de algún tiempo. Con frecuencia dejan atrás a aquellos con quienes han salido, como víctimas arrepentidas que se sienten aún ligadas emocionalmente. »El matrimonio es un contrato de compromiso legal. Comparémoslo con la compra de una casa. Si yo pretendo comprar una casa, voy a ver varias casas que están a la venta. Decido cuál comprar, y hago una oferta. El dueño actual acepta mi oferta y acordamos los pormenores. Sin embargo, la casa no es mía sino hasta que voy y firmo los papeles y le entrego al dueño el dinero para la compra. »Supongamos que yo decida que me encanta la casa y quiero ocuparla en seguida. Empaco mis pertenencias y llego a la casa, listo para el traslado. Cuando llamo a la puerta, el dueño actual la abre. Yo le explico que tengo muchas ganas de vivir en ella, así que quiero ocuparla de una vez. Pero el dueño me recuerda que aún no he pagado por la casa y que no hemos firmado los papeles legales que me acreditarán como dueño. Y luego el dueño me dice que recoja mis cosas y me vaya porque aún no tengo ningún derecho para vivir en esa casa. »El contrato de propiedad de una casa es como un contrato de matrimonio. No deja de ser un compromiso legal sino hasta que legalmente se da por terminado. Así como el dueño actual tiene el derecho de quedarse en la casa hasta que los acuerdos legales hayan concluido, los cónyuges siguen casados hasta que los acuerdos legales hayan concluido y el tribunal haya dado por terminado el contrato de matrimonio. »La mujer a la que usted conoció tiene el derecho legítimo de ponerle fin a su matrimonio a causa de que el esposo de ella cometió adulterio. Jesucristo enseñó que el adulterio es una razón aceptable para ponerle fin a un matrimonio. Sin embargo, hasta que no haya concluido el papeleo legal, ella no deja de estar casada y no tiene la libertad de salir con otros hombres como si no lo estuviera. »Por supuesto, usted puede optar por negar la realidad de que ella aún está casada, y correr el riesgo de enamorarse de ella. Pero el que nos haga esta pregunta revela que presiente que no está haciendo lo correcto. Sería sabio de su parte que le hiciera caso a esa voz interior que le está advirtiendo que no siga con esa relación.» Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 793. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net

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«¡Viva Santa Cruz!»

4/3/2024
Sin duda fue en su última residencia en la municipalidad de Miraflores en Lima, Perú, que el popular escritor criollo Ricardo Palma escribió la última de sus famosas Tradiciones Peruanas, titulada: «Una visita al mariscal Santa Cruz». En esta tradición, que escribió como artículo para el diario La Prensa de Buenos Aires, y que fue publicado como tal el primero de enero de 1915, don Ricardo cuenta al principio acerca de una experiencia que tuvo en su niñez con relación al general Andrés Santa Cruz, y posteriormente acerca de una visita que le hizo en París en 1864, apenas un año antes de la muerte del gran mariscal. Durante la visita, don Ricardo le cuenta a don Andrés el incidente que dejó en él honda huella cuando tenía apenas seis años de edad: —Era en enero de 1839, y se vivía en Lima entre agitaciones y zozobras. Una noche, poco después de las siete, se oyó en la tranquila calle del Rastro de San Francisco, donde habitaba mi familia, galopar de caballos; corrí al balcón, y en la penumbra de la calle, pobrísimamente alumbrada, alcancé a percibir un grupo de tres o cuatro jinetes; ocurrióseme que llevaban arreos militares, y, sobreexcitada mi imaginación por los relatos que oía continuamente a mi padre, partidario decidido de la Confederación, grité: “¡Viva Santa Cruz!” Creí que la cabalgata se había detenido un punto; pero pronto se perdió en las tinieblas. Por averiguaciones posteriores he llegado a pensar que no me equivoqué al lanzar mi exclamación. —¡Realmente era yo! —exclamó don Andrés, que me había escuchado con gran atención—. Por cierto que puede usted jactarse de haberme causado tan grave susto, que a poco más da al traste con mis planes. Había yo salido de Yungay hacía tres días, y a revientacaballo llegué a Lima, donde aún se ignoraba por completo el resultado de la batalla. Al oír mi nombre, temí que me hubieran reconocido y pensé por un momento retroceder y salir de la ciudad; pero reaccioné inmediatamente y continué mi marcha hacia la casa de don Juan Bautista de Lavalle, en la calle de Melchormalo; allí tomé un baño y algún alimento, y a las doce de la noche cabalgué nuevamente y partí rumbo al destierro. El niño Ricardo hizo bien al tener fe en su héroe al extremo de vitorearlo cuando aún no se vislumbraba la victoria final. Así debieron haber procedido los discípulos de Jesucristo cuando Él fue arrestado y condenado a muerte de cruz. Pero no lo hicieron, ya que no comprendieron que su Libertador no había estado luchando por la libertad física, como luchó el mariscal Santa Cruz, sino por la libertad espiritual. Gracias a Dios, tuvieron la oportunidad de reparar su error vitoreándolo tres días después, cuando venció la muerte. Y ahora nosotros podemos prepararnos para visitar a nuestro Gran Mariscal, como ya lo hicieron aquellos discípulos, no en Francia sino en la patria celestial. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net Tradiciones peruanas

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«Acta de levantamiento de un cadáver»

4/2/2024
Sucedió en 1962, en una carretera de la Costa Atlántica de Colombia que une las poblaciones de Mategüadua y Río Loro. Al peluquero del pueblo, que ejercía también el cargo de Inspector de Policía en esa región, le dieron aviso de que en dicha carretera habían encontrado a un muerto, a fin de que procediera con el levantamiento del cadáver y la investigación de rigor. Así que el ingenioso funcionario, que tenía fama de ser un gran aficionado a las Selecciones de Reader’s Digest, juramentó y posesionó a dos peritos para que sirvieran de testigos, y se encaminó con ellos y con el secretario al lugar de los hechos. He aquí algunos apartes del acta que resultó, transcritos con la ortografía y el lenguaje originales: «Levantamiento de un cadáver que fue allado muerto allí y que fue visto por unos campesinos que pasaban y al verlo que no se movía y que estaba encharcado de sangre lo reconocieron como muerto y avisaron al suscrito inspector.... »Se encuentra sobre una charca de sangre el cadáver de un individuo de sexo masculino de unos 48 años de edad aproximadamente, al parecer casado porque tiene una argolla de matrimonio en el dedo anular de la mano izquierda, de profesión mecánico porque la ropa la tiene untada de grasa quemada, de piel morena tirando a negra, flaco, carepalo y medio canoso, y de unos 1,60 metros de altor, desconociéndose más datos sobre la personalidad del muerto por tratarse de un hombre forastero y sin amistades en la región. »El cadáver del difunto se encuentra bocarriba, con la boca abierta y los ojos cerrados, con la cabeza medio ladiada como mirando un guanábano en completa producción, con el brazo derecho estirado hacia un lado y como saludando a alguna persona, y el brazo izquierdo en estado de reposo, los pies semicruzados como haciendo el numero 4 (cuatro) y en aptitud totalmente rigida.... »Presenta un machetazo en la cabeza..., otro en la quijada inferior..., otro en el pescueso..., otro en la paleta izquierda que alcanzó a llegar hasta serca del espinazo, otro en la región del nalgatorio que le interesó mayormente la nalga derecha y parte del guesito de la alegría, otro en el cuadril derecho y dos en la canilla derecha. »Se ve claramente que los autores del asesinato no le pegaron más machetazos al cadáver porque seguramente vieron que el muerto había dejado de existir...» ¿A qué nos lleva toda esa palabrería? A concluir que ¡sí que no queda duda alguna de que aquel «cadáver del difunto» que «había dejado de existir» estaba «más muerto que nunca»! Si bien en ese caso del siglo veinte no parece haber sido necesario hacer semejante énfasis, en el caso de la muerte de Jesucristo por crucifixión en el primer siglo de la era cristiana sí era importante que se hiciera, ya que algunos posteriormente alegarían que Él en realidad no había muerto. Por eso Juan, en el acta que llega a ser su Evangelio, especifica que los soldados romanos se cercioraron de que Jesús había muerto y que uno de ellos le traspasó el costado con una lanza; y Marcos en el acta suya deja en claro que Pilato constató de parte del centurión romano que Jesús, en efecto, había muerto. Es que, luego de la resurrección de Cristo, habría de ser más importante que nunca despejar toda duda de que Él había muerto, de que había sido sepultado y de que al tercer día había resucitado, tal y como Él mismo había predicho que era necesario, a fin de redimirnos del pecado y darnos vida plena y eterna. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net LaPatria.com

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La escalera del Santo Sepulcro

4/1/2024
«En la época de dominio otomano en Tierra Santa, los sultanes fueron dando el control sobre los distintos lugares santos a unos y otros en función de acuerdos, presiones e intereses. Esto hizo que los ortodoxos y los católicos tuvieran ciertas rencillas y problemas. El Domingo de Ramos de la Semana Santa de 1757 hubo algunos disturbios importantes en la Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén. Entonces la orden católica de los franciscanos era la encargada de ella, y fue asaltada por los cristianos ortodoxos. Esta situación acabó llevando al sultán Osman III a establecer [la] doctrina del Statu Quo, que [rige] sobre nueve lugares sagrados de Jerusalén y Belén. La Basílica del Santo Sepulcro [y] el Muro de las Lamentaciones, ambos en Jerusalén, y la Iglesia de la Natividad, en Belén, son algunos de esos nueve lugares bajo el Statu Quo. »[En 1856] la norma fue... elevada a acuerdo internacional en el Tratado de París. Son seis las religiones que están atadas por [él].... Ninguna de ellas puede hacer nada en los lugares afectados... sin tener el acuerdo de las otras cinco.... »[La] expresión latina Statu Quo significa algo así como el estado de las cosas en un determinado momento. Y eso es justo lo que estableció el decreto del sultán: que todo debía permanecer inamovible en esos lugares sagrados para las religiones, tal y como estaba en... 1757, a menos que todas las religiones afectadas se pusieran de acuerdo para modificarlo», explica el bloguero español Manuel J. Prieto, autor de Curistoria. »El caso extremo... es una escalera de mano que [ha estado] colocada en el mismo sitio desde 1728, y que no se [ha podido] tocar desde... hace más de dos siglos y medio. Es una pequeña escalera de madera, de tan sólo cinco travesaños, que está en la Basílica del Santo Sepulcro bajo una ventana.... Se ha quitado de ese lugar de manera temporal un par de veces, pero se ha vuelto a colocar porque la conocida como Escalera Inamovible se ha convertido en un símbolo.... »La historia de la escalera y su situación no está clara —señala Prieto—. Algunos dicen que estaba ahí debido a unas reparaciones.... Pero hay quien dice que los ortodoxos cobraban una tasa por entrar al edificio y, gracias a esa escalera, algunos se colaban sin pagar.» Si bien, según Prieto, la historia de esa escalera inamovible no está clara, gracias a Dios es preclara la historia de la piedra presuntamente inamovible a la entrada del sepulcro que ocupó su Hijo Jesucristo. Pero conste que aquel Domingo de Resurrección, cuando el ángel del Señor movió la piedra, con eso dio a entender que Cristo no había escapado ilegalmente de esa prisión, sino que su Padre había enviado del cielo un agente suyo para abrirla y mostrar así que Jesús había resucitado habiendo ya pagado por completo el justo precio por nuestros pecados. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net Christianity TodayComentario Bíblico de Matthew Henry

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«Deseo no tener resentimiento ni falta de perdón»

3/30/2024
En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue: «Estoy separado de mi esposa desde hace dos años. Tenemos una hijita de dos años y medio. Me duele cuando voy a visitarla y tengo que dejarla al regresar a mi actual domicilio.... »He deseado que Dios cambie mi corazón, me ayude a no tener resentimiento, falta de perdón, pero me doy cuenta de que, aunque leo, medito y oro, no hay ese cambio en mí.... Me pregunto muchas veces dónde está ese nuevo nacimiento que tanto anhelo.... ¿Qué más tengo que hacer para lograr esa paz, ese cambio en mi vida... en mis pensamientos, de modo que todos puedan ver a un hombre cambiado conforme a la voluntad de Dios?» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimado amigo: »Sentimos mucho la disolución de su matrimonio y su familia. Su deseo de dejar de sentir resentimiento y dejar de negarse a perdonar indica que cree que su esposa hizo algo que usted no ha podido perdonar, y que está resentido con ella por lo que hizo. »Podemos suponer que su esposa tiene la mayor parte, o al menos una buena parte, de culpa en la disolución del matrimonio, pero no tenemos ninguna manera de saber qué tanta culpa tiene usted. Lamentablemente, cualquiera de nosotros puede leer la Biblia y orar, y el hacerlo no indica necesariamente que nos estemos comunicando con Dios. »Imaginémonos que hayan pasado trece años y que su hija, ahora con quince años, se despierta cada mañana y lo busca para contarle acerca de los problemas que está afrontando. Usted le responde con un consejo, pero ella luego sale y hace todo lo contrario. La mañana siguiente su hija vuelve a buscarlo para decirle que sus problemas han empeorado. Ella, al parecer, lo está escuchando cuando usted le da un nuevo consejo, pero una vez más sale y hace caso omiso de todo lo que usted le ha dicho. Lo mismo ocurre día tras día, y ella les dice a sus amigas que los consejos de su padre en realidad no sirven para nada. »Juan el apóstol enseñó que, si le confesamos nuestros pecados a Dios, Él nos perdonará. Pero la confesión es más que decir las palabras indicadas; va acompañada de un profundo arrepentimiento que produce el deseo de cambiar. El nuevo nacimiento al que se refiere se da cuando el arrepentimiento es tan profundo que lo ayuda a considerar su pecado como despreciable y repugnante. »Todos hemos pecado; usted en definitiva no es el único. Pero ¿de veras le pesa su pecado, o le pesa principalmente que las cosas no le salieron tal como quería? ¿Está tan obsesionado con lo que los demás le han hecho que de veras no se ha arrepentido ni ha confesado lo que ha hecho usted mismo? »No hay duda de que es bueno querer que se restaure su familia, pero su meta primordial debe ser escuchar lo que Dios le está diciendo hoy. No se limite nada más a escuchar, para luego hacer caso omiso, como su hija hipotética de quince años bien pudiera hacer algún día. Más bien, escuche y luego ponga en práctica lo aprendido.» Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 664. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net

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«Como a una víctima a quien debían vengar»

3/29/2024
«Como a media legua del pueblo se levanta el cerro de Itapé.... A ciertas horas... se alcanza a ver el rancho del Cristo en lo alto. »Allí solía solemnizarse la celebración del Viernes Santo. »Los itapeños tenían su propia liturgia, una tradición nacida de ciertos hechos no muy antiguos pero que habían formado ya su leyenda. »El Cristo estaba siempre en la cumbre del cerrito, clavado en la cruz negra, bajo el redondel de espartillo terrado semejante al toldo de los indios, que lo resguardaba de la intemperie. No necesitaban, pues, representar las estaciones de la crucifixión. Luego del sermón de las Siete Palabras, venía el Descendimiento. Las manos se tendían crispadas y trémulas hacia el Crucificado. Lo desclavaban casi a tirones, con una especie de rencorosa impaciencia. El gentío bajaba el cerro con la [imagen] a cuestas ululando roncamente sus cánticos y plegarias. Recorría la media legua de camino hasta la iglesia, pero el Cristo no entraba en ella jamás. Llegaba hasta el atrio solamente. Permanecía un momento, mientras los cánticos arreciaban y se convertían en gritos hostiles y desafiantes. Un rato después las parihuelas giraban sobre el tumulto y el Cristo regresaba al cerro en hombros de la procesión brillando con palidez cadavérica al humeante resplandor de las antorchas y de los faroles encendidos con las velas de sebo. »Era un rito áspero, rebelde, primitivo, fermentado en un reniego de insurgencia colectiva, como si el espíritu de la gente se encrespara al olor de la sangre del sacrificio y estallase en ese clamor que no se sabía si era de angustia o de esperanza o de resentimiento, a la hora nona del Viernes de Pasión. »Esto nos ha valido a los itapeños el mote de fanáticos y de herejes. »Pero la gente de aquel tiempo seguía yendo año tras año al cerro a desclavar el Cristo y pasearlo por el pueblo como a una víctima a quien debían vengar y no como a un Dios que había querido morir por los hombres. »Acaso este misterio no cabía en sus simples entendimientos.» Así describe el escritor paraguayo Augusto Roa Bastos, en su novela titulada Hijo de hombre, la triste tradición de sus paisanos itapeños en torno al Redentor al que millones de personas alrededor del mundo también veneran como el Hijo de Dios, como sin duda lo veneran ellos. Y tiene toda la razón el autor al reconocer que es una dualidad misteriosa la que encierra la persona de Jesucristo. Como «Hijo del hombre», Jesús se identifica plenamente con la humanidad perdida; en cambio, como «Hijo de Dios», el Cristo es enviado al mundo por el Padre celestial a fin de redimirnos al morir por nosotros voluntariamente, como bien lo señala Roa Bastos. Muere en nuestro lugar al llevar nuestros pecados en la cruz del Calvario. Y esa cruz, a la que Jesucristo deja que lo claven hombres por los que está dando su vida, es la misma cruz desde la que simbólicamente lo desclavan los itapeños cada Viernes Santo. Gracias a Dios, es precisamente por el misterio de la encarnación que culminó con el misterio de la crucifixión seguido por la gloriosa resurrección, que a todos los que por la fe aceptamos su misterioso plan divino nos ofrece la salvación, el perdón de pecados y la vida eterna. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net Hijo de hombre

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«Reprobado»

3/28/2024
Valdir Souza Alves, estudiante brasileño, se sentó a esperar el resultado de su examen de matemáticas. De día trabajaba en un restaurante; de noche asistía a clases en una escuela de enseñanza secundaria de São Paulo. Antes de acostarse, dedicaba tres o cuatro horas a sus estudios. Pero le costaba estudiar, sobre todo matemáticas. Ya había sido reprobado una vez en ese mismo examen. Cuando el profesor le devolvió el examen, lo primero que Valdir vio otra vez fue la palabra fatídica escrita en tinta roja: «Reprobado». Esa calificación lo dejó con el ánimo por el suelo. Estaba convencido de que era un fracasado, que no servía para nada y que nunca obtendría el título que tanto anhelaba. Víctima de una depresión profunda, sacó del bolsillo un pequeño revólver calibre 38. Sólo tenía dieciocho años. La palabra «reprobado» es, sin lugar a dudas, una de las más duras que se pueda decir o escribir de una persona. Para algunos, el término «reprobado» equivale a fracasado, acabado, terminado, destruido. Como participio de «reprobar», tiene por pariente al adjetivo «réprobo», que se define con las acepciones «condenado al infierno», «apartado de la convivencia con los demás», «malvado» y «perverso». Así como Valdir Souza Alves, hubo dos entre los doce apóstoles de Jesucristo que se sintieron reprobados. Pero en el caso de esos dos discípulos, no se debió a que su maestro los reprobara, sino a que ellos le fallaron a Él. El uno lo negó; el otro lo traicionó. Ambos le dieron la espalda cuando Él más necesitaba su respaldo, a pesar de que Él les había profetizado por separado que lo iban a hacer. Simón Pedro lloró amargamente antes de ver morir a Jesucristo en la cruz por sus pecados, y posteriormente, luego de que Cristo resucitó, se reconcilió con Él por iniciativa de su Maestro. En cambio, Judas Iscariote no llegó a ver a su Maestro dar la vida por Él, sino que se suicidó, convencido de que no era más que un discípulo fracasado y condenado. ¡Qué triste desenlace, cuando consideramos que Cristo no vino para condenar sino para salvar! Cuando Cristo murió en esa cruz, lo hizo tanto por Pedro como por Judas. Y lo hizo también por Valdir y por todos los que, al igual que ellos, fallaran y necesitaran el perdón. Porque lejos de reprobarnos, Cristo quiere perdonarnos como perdonó al malhechor arrepentido que fue crucificado a su lado, y abrirnos de par en par las puertas del Paraíso. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net

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Miradas inolvidables

3/27/2024
Una cosa es ir al cine y reconocer en la pantalla gigante a actores conocidos que representan escenas de la vida diaria, y otra, ir al cementerio y reconocer en espacios reducidos los cadáveres de personas conocidas que ya no pueden actuar. Pero aquella noche fatal el doctor Carlos Zurita, médico español a quien le tocó ejercer su profesión durante los trágicos años de la Guerra Civil española, hizo primero lo uno y después lo otro. Tan pronto como salió del cine, se dirigió al cementerio para realizar la mórbida tarea de reconocer el cadáver de un amigo perdido. Allí se encontró a la viuda del gitano al que acababan de fusilar. La guapa mujer estaba velando a su esposo, sentada al lado de la caja en la que yacía el difunto, amortajado con discreta elegancia. Al ver pasar al médico, la gitana le echó una mirada de odio que si bien no lo fulminó ahí mismo, le quedó grabada en la memoria para siempre. ¡Cuál no sería la consternación del doctor Zurita al recibir la noticia al día siguiente de que la perturbada mujer se había ahorcado, pero no sin antes colgar, uno por uno, a sus siete hijos! Lo que nos preguntamos todos es: ¿Qué la impulsó a matar con sus propias manos a esos siete indefensos pequeños, sangre de su sangre? La explicación que nos ofrece el historiador español Fernando Díaz-Plaja es que «aquella mujer no quiso que sus hijos vivieran en un ambiente que odiaba». Esta dramática historia contiene elementos conmovedores que evocan la historia sagrada. Al Hijo de Dios mismo, Jesús de Nazaret, no lo fusilaron en una guerra civil, pero sí lo crucificaron en una guerra a muerte que Él libró contra el enemigo de nuestra alma. Y durante esa última semana trágica de su vida, lo traicionaron y lo negaron dos de sus mejores amigos. Uno de ellos, Judas Iscariote, sintió tanto remordimiento por haberlo traicionado que quiso devolver el precio de sangre inocente —las treinta monedas de plata— que recibió por entregar a su Maestro. Pero cuando se convenció de que era irreversible lo que había hecho, arrojó el dinero por el suelo, salió y se ahorcó. El otro amigo era Simón Pedro. Después de negar tres veces a su Maestro, lo cual había sido inconcebible para él, sus ojos se encontraron con los de Jesús. Fue una mirada penetrante e inolvidable la de su mejor amigo, no una mirada de odio sino de amor y comprensión. Y Pedro salió, y lloró amargamente. Pero lo que le faltó aprender a Judas, así como a la pobre gitana, lo aprendió Pedro posteriormente: a reconocer la infinita capacidad que Dios tiene para perdonar hasta al que menos merece el perdón, y de enseñarnos a nosotros el valor eterno de amar a nuestros enemigos. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net La Guerra Civil en Córdoba. 1936-1939Anecdotario de la Guerra Civil española

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«Quiero morir para expiar mi culpa»

3/26/2024
Necito Batista da Silva era empleado ferroviario en Belo Horizonte, Brasil. Tenía un hijo hermoso que se llamaba Claudio. El niño jugaba siempre con un perro blanco y negro, perro vagabundo que era el amigo de todos los chicos del barrio. Un día el perro se puso rabioso y mordió al niño. Debido a que el padre se había negado a vacunar al perro contra la rabia, Claudio contrajo la espantosa enfermedad. Los médicos lucharon por salvarlo, pero la salud del pequeño se fue agravando. Antes de morir, en uno de los últimos ataques terribles de la enfermedad, Claudio saltó de la cama del hospital y mordió a su padre y a su madre mientras ellos trataban de calmarlo. La madre se sometió en seguida a un tratamiento antirrábico, pero el padre, Necito Batista, rechazó el tratamiento. El hombre se sintió culpable de la muerte de su hijo, así que quiso morir de la misma enfermedad. Estas fueron sus palabras: «Si actué mal al no hacer vacunar al perro, quiero morir de la misma enfermedad para expiar mi culpa.» No es difícil comprender el estado de ánimo de ese pobre padre, que sufría profundamente la enfermedad mortal de su hijo. Su vida era un calvario porque estaba convencido de que él tenía la culpa. Pero no por eso tenemos que compartir su punto de vista. Aun cuando tuviera la culpa, no era él quien debiera expiarla. Según el Diccionario de la Real Academia Española, «expiar» significa: «Borrar las culpas, purificarse de ellas por medio de algún sacrificio». Eso era precisamente lo que pretendía hacer Necito Batista: borrar su culpa mediante el sacrificio de sí mismo. Lo que él no comprendía, al igual que muchos otros en la actualidad, es que hay Uno solo capaz de expiar o borrar la culpa de cualquier ser humano. Se trata del Señor Jesucristo. Pero ¿por qué sólo Cristo? Es que nadie puede expiar su propia culpa, y por consiguiente nadie tiene que morir por su propia redención, porque nadie satisface el requisito divino. En la justicia divina, era necesario que el que expiara la culpa del mundo fuera intachable. Y el único que jamás pecó fue Jesucristo. A diferencia de Necito Batista, la vida de Cristo no fue un calvario por sentir él que tenía alguna culpa. Al contrario, Cristo se sacrificó y murió en el Calvario por nosotros a fin de satisfacer ese requisito divino de que el sacrificio fuera intachable. Por eso Juan el Bautista, al ver que Cristo se acercaba, anunció: «¡Aquí tienen al Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!» Juan sabía de antemano que el sacrificio de Cristo habría de ser el único aprobado por Dios para expiar nuestra culpa. De modo que cuando sintamos la carga de nuestra culpa, no pensemos que nosotros mismos podemos hacer algo para salvarnos, como pensaba Necito Batista. Recordemos más bien que es Cristo quien quita el pecado del mundo, como declaró Juan el Bautista, y digámosle a Cristo: «Gracias, Señor, por dar tu vida por la enfermedad mortal que es mi pecado a fin de expiar mi culpa.» Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net

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